Una madre es expulsada de una tienda de La Cañada en Marbella por amamantar a su bebé.

 

Durante la tarde del martes 25 de octubre, muchos tuvieron que asistir al bochornoso espectáculo de cómo una dependienta de una tienda de calzado situada en el Centro Comercial La Cañada en Marbella, expulsaba del establecimiento a una mujer por amamantar a su bebé de tres meses en público, basándose en una hipotética y futura molestia al resto de la clientela.

Esta vecina de Marbella acompañaba a una amiga por las tiendas del centro comercial cuando su bebé de tan sólo tres meses empezó a llorar. Como es de sentido común, eso suele indicar hambre. Lo que no sabíamos hasta ahora es que el hecho tan natural como puede ser alimentar a tu hijo fuera del hogar tuviera que ser motivo de molestia o vergüenza. Por ello fue expulsada de la tienda e “invitada a dar el pecho en el baño”.

Resulta que para dar el pecho a tu hijo/a primero debes estar oculta, ya sea en casa, ya sea en un cuarto de baño, que aunque paradójicamente también público, es visto por “algunos” que toman “ciertas decisiones”,  tanto como el lugar reservado para ciertos menesteres desagradables, como el lugar idóneo para que un bebé se alimente.

Me encantaría ver a estos señores que establecen este tipo de políticas (porque obvio, apuesto que son señores, blancos y heterosexuales) a mesa y mantel en un cuarto de baño público. Un aroma, una higiene y un ambiente definitivamente adecuados para el ámbito de la nutrición. ¡Bravo!

Y mi pregunta es la siguiente: ¿Es que no estamos hartxs, de ver a diestra y siniestra, día y noche, en cada pantalla, cada dispositivo, cada valla publicitaria y en cualquier franja horaria no cientos, sino miles de pechos? ¿Es este el motivo por el cual nos echan de los establecimientos?

No, el motivo es bien distinto.

La diferencia entre un pecho que amamanta y que alimenta, y un pecho legítimo para el escaparate público es bien obvio: el consumo masculino.

Es síntoma de una sociedad enferma (es decir, patriarcal) que nos sorprendamos e incomodemos ante los pechos que amamantan, y a fin de cuentas ante las corporalidades y los afectos no producidos para el consumo masculino, los cuales son rechazados, repudiados, ocultados, expulsados.

Decimos BASTA a este tipo de políticas no sólo en tiendas, sino en cualquier espacio que no suponga un peligro directo para la mujer o para su hijo/a.

Hacemos un llamamiento a la sororidad, para que entre todas: clientas, usuarias, dependientas, madres, amigas, vecinas, compañeras, o desconocidas, impidamos este tipo de prácticas atentatorias contra la dignidad de las mujeres.

Porque no queremos ser expulsadas por ser madres.

Porque no queremos ocultarnos en un cuarto de baño, los cuales NUNCA están en condiciones de higiene óptimas para el alimento.

Porque los espacios públicos también son nuestros, y los ocupamos con nuestros cuerpos, que no están hechos para el ojo que consume, ni para el ojo que se molesta.

En definitiva, porque queremos vivir una maternidad libre de habitar, de transitar, y por supuesto, porque queremos vivir una maternidad respetada y digna.

Sara Jiménez
 (Abogada)
Área de Feminismo e Igualdad
PODEMOS Marbella-San Pedro