Ciudad Inteligente, es así al parecer como se traduce la expresión en inglés de Smart City. A nuestro entender es por ahora solo un concepto de marketing político y empresarial. No tendría porqué ser así, pero se está invirtiendo recursos humanos y materiales en parir un mundo virtual donde solo se asoman unos pocos, eso sí, algunas personalidades de dentro y fuera del ayuntamiento venden el Smart City como la panacea universal, es decir, como el remedio para curar todos los males que aqueja al ayuntamiento y por ende a la ciudad. Pero lo que no saben es que Smart City es el árbol que nos tapa el bosque, el bosque de la incompetencia y del colapso del procedimiento administrativo común, motor mediante el cual la Administración debería facilitar que los servicios públicos lleguen a todos l@s ciudadan@s, lo que no ocurre en la actualidad.

Smart city o Ciudad Inteligente 2

La Ciudad Inteligente a veces también llamada Ciudad Eficiente, se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales. Estaremos de acuerdo que la única empresa del municipio con solvencia económica y con mayor número de empleados para llevar a cabo tal proyecto, es el ayuntamiento, entonces la pregunta sería: ¿hay inteligencia en el ayuntamiento para liderar un cambio en la eficiencia de la ciudad?, la respuesta es evidente, ¡no!, no la hay ni se espera que la haya. Pues para que podamos considerar que una ciudad o entorno urbano sea calificado como inteligente se debe en primer lugar invertir en el capital humano mediante la educación y la formación que en el caso de la Administración se simplifica cuando el objetivo es el servicio público. Lamentablemente tanto políticos como empleados públicos en la actualidad no están preparados para emprender tal empresa y no se vislumbra que esto cambie en un futuro.

Smart city o Ciudad Inteligente 3Como vemos, de inicio no invertimos en el capital humano, pero tampoco lo estamos haciendo en aspectos sociales, en infraestructuras energéticas, en tecnologías de comunicación, en infraestructuras viarias, en transportes, en definitiva, en políticas que apuesten por igualar la calidad de vida de los ciudadan@s, sin exclusión de nadie, mediante un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible en el tiempo evitando el agotamiento de los recursos.
Los errores de los anteriores gobernantes no están siendo enmendados por los actuales y podemos comprobar que no solo se está dejando en mano de privados los servicios, las obras y la gestión técnica de la Ciudad, sino que también se está privatizando el suelo y el subsuelo, dejando en mano de especuladores el futuro de nuestra sociedad. Un ejemplo de tantos lo tenemos en la concesión para la construcción de galerías bajo tierra para instalar fibra óptica que luego el concesionario alquila a otros operadores de telecomunicaciones, es decir, el monopolio de la Administración en gestionar lo público se cede a terceros. Que no nos engañen ni se engañen, ni ellos gobiernan ni la gobernanza participativa existe, son meramente juegos florales para entretener.

APROAL: Asociación Nacional por el fomento de la Seguridad Vial

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